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Editorial del Programa ECOS del día 24 de Junio de 2023

 

Los Días, la serie de Fukushima

 

 

Muy buenas… Yo no sé si están siguiendo la serie Los Días, en Neflix. Así como se hizo la serie Chernobyl, ahora los japoneses filmaron la serie Los Días, sobre el terremoto y el tsunami que generó el accidente nuclear de Fukushima.
Confieso que empecé a verla pensando que iban a tratar de quitarle fuego a la cosa, mostrando cómo todo se hizo según el protocolo y que si no salió del todo bien, no fue por culpa de las autoridades.
Y no. Estoy viendo cómo, con un ritmo lentísimo tal como son los japoneses, que se toman su tiempo para cada acción, van mostrando de qué modo la energía nuclear se escapa de toda escala y manejo humano. De cómo, así tal cual en Chernobyl, hubo suicidas que a sabiendas de que morirían, se metían a tratar de abrir válvulas o hacer alguna acción heroica que evite que la radiación se desparrame por la comarca. Muestran cómo desde el sillón del primer ministro todo se ve sencillo y abordable, pero en terreno, es un imposible de gestionar. Véanla, ahí se va a ver una vez más cómo lo que parece tan bonito, de redonda cúpula y señores de traje o delantal explicando las bondades, la energía nuclear escapa a todo manejo apenas algo sucede, que puede ser un accidente, un sismo, un tsunami, una sequía sostenida, un rayo, un atentado, un avión que cae. También en la serie no ocultan los dos accidentes nucleares anteriores de Tokaimura, que se cobró vidas humanas en 1997 y 1999. Por el contrario, los mencionan con espanto. En fin, que véanla.
Y aunque Fukushima sucedió en 2011, sigue sucediendo hoy. Porque nada terminó allí. Hubo varias marchas en Tokio en estos días para protestar contra el plan gubernamental para deshacerse de los líquidos contaminados de la central nuclear de Fukushima, porque los mismos japoneses se oponen al vertido de aguas radiactivas, ese plan gubernamental de vertido de agua radiactiva al mar desde la planta nuclear dañada de Fukushima Daiichi, y de está demandando la suspensión inmediata de ese absurdo plan.
Residentes de varias prefecturas, incluidas Tokio, Fukushima y Nagasaki, se congregaron frente a la sede central de la Compañía de Energía Eléctrica de Tokio TEPCO, reclamando "no contaminar el océano", "cuidar a los peces" y "proteger el futuro". En las pancartas decía, entre otras cosas, "el mar no es el inodoro de las centrales nucleares".
Y denunciaron que el Gobierno japonés ahora está gastando decenas de miles de millones de yenes para hacer publicidad del plan de vertido a través de varias plataformas mediáticas; pero el público, escéptico ante dicha propaganda falsa, no aceptará la decisión. Así estamos, con la “tecnología de punta” de la energía nuclear.