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Editorial del Programa ECOS del día 5 de Agosto de 2023

 

Qué difícil comunicar la ciencia

 

 

Estamos acostumbrados a escuchar a científicos hablando de cambio climático, y con mayor o menor formación que cada quien tenga, entender más o menos qué es lo que los científicos del clima están trtatando de decir.
En la Universidad de Rutgers un grupo se puso a revisar cómo era esa comunicación y descubrieron que cuando se comunica el riesgo, esa comunicación muestra imperfecciones y podría ser mejorada. La parte más difícil, dicen, es comunicar una incertidumbre "no cuantificable". No poder decir: “48,3%”, y tener que hacer entender lo que es una probabilidad.
Los científicos desde siempre han buscado la mejor manera de presentar hechos cruciales sobre el futuro aumento del nivel del mar, y sabemos que han mejorado en la comunicación más clara, pero aun falta bastante.
Y no es solamente que nosotros, ciudadanos de a pie, les entendamos bien, sino que lo hagan los que tienen que fijar políticas nacionales en cada uno de los países, ante algo tan imparable como es el cambio climático. Las consecuencias de mejorar las comunicaciones son enormes para los esfuerzos de planificación para contrarrestar algunos de los efectos del aumento del nivel del mar.
Los investigadores revisaron en la revista Nature Climate Change, el lenguaje y los gráficos utilizados en los informes de "evaluación" climática entre 1990 y 2021 por miembros del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas.
"El futuro aumento del nivel del mar surge de muchos procesos diferentes", dijo autor principal del estudio. “El desafío es que, para algunos de esos procesos, entendemos bastante bien la física, por ejemplo, cómo el océano absorbe calor y se expande en respuesta a eso, y así podemos cuantificar y transmitir esos riesgos. Pero otros procesos, particularmente algunos de los que actúan sobre las capas de hielo, involucran factores que no entendemos muy bien y que son difíciles de expresar en términos cuantitativos, pero que, sin embargo, podrían causar un rápido aumento del nivel del mar”.
Esto significa que, estadísticamente hablando, el cambio futuro del nivel del mar se caracteriza por dos tipos diferentes de incertidumbre: la incertidumbre cuantificable, que se puede medir y presentar con cierto grado de confianza, y la ambigüedad, una forma de incertidumbre profunda que no se puede representar cuantitativamente.
Y claro, en aquellos aspectos del aumento del nivel del mar donde el nivel de riesgo podría cuantificarse se han presentado con precisión, informando a los organismos públicos de manera efectiva.
Pero al transmitir incertidumbres sobre el nivel del mar que han sido y siguen siendo difíciles de cuantificar, el lenguaje de los informes a menudo se ha quedado corto, ya sea simplificando demasiado las proyecciones o transmitiendo la información de manera confusa. Tal lenguaje podría llevar a los formuladores de políticas a ignorar los riesgos asociados con los posibles resultados de nivel del mar de alto nivel.
El problema es que los procesos climáticos de por si, se caracterizan por una “profunda incertidumbre”. Como actuar entonces en consecuencia?
El estudio concluye diciendo: Importa que los científicos lo hagan bien. Y que los planificadores tomen en cuenta hasta la más pequeña probabilidad… por si acaso!